CRITICAR POR CRITICAR…O NO. GOYAS 2016
“
Tras todas las críticas, desprecios, insultos, acusaciones y decepciones, he de decir que no me ha merecido la pena presentar @PremiosGoya”. Con este tweet, Dani Rovira, mostraba su malestar ante las malas críticas que ha recibido la Gala de los Goya de este año.
Antes de nada, quiero dejar claro que cualquier clase de insulto o desprecio tanto hacia él como hacia cualquier otro responsable de la gala es indefendible, injustificable e indeseado. Ahora bien, cuando uno acepta este tipo de encargo debe asumir que está expuesto a las críticas y que es muy difícil que su trabajo guste a todo el mundo.
Lo que me lleva a preguntarme, tienen esas críticas fundamento o es criticar por criticar? Personalmente creo que la gala de este año ha tenido varios fallos, unos más grandes que otros, y que algunas de las críticas son más que comprensibles.
La cosa fue mal incluso antes de empezar la propia gala, cuando alguna mente brillante decidió que los guionistas no debían pasear por la alfombra roja con el resto de nominados.
Al número musical con el que arrancó la gala se le ha acusado de ser un plagio del que hizo Neil Patrick Harris en los Tony del 2013. Y la verdad es que si vemos ambos, el parecido es más que razonable. Algo que no debería sorprender a sus autores, ya que el propio Dani Rovira en medio de la actuación soltó “
Neil Patrick Harris esto lo hacemos en España y con menos presupuesto” (blanco y en botella…).
Creo, además, que a una gala de este tipo, deberíamos pedirle que técnicamente fuese impecable, pero en esta ocasión (y en años anteriores) no ha sido así y hemos podido ver varios fallos de realización; lo que incluso nos ha permitido ver cuál era el truco en alguno de los trucos de Jorge Blas.
Y hablando de errores que se producen año tras año, tenemos el momento “
In memorian” en el que unos reciben aplausos y otros no, lo que me parece una grandísima falta de respeto.
Mención aparte para la forma de cortar los discursos de los ganadores, que sí, que son largos, repetitivos e incluso algo coñazo en ocasiones; pero a los que se debería buscar un modo menos humillante finalizar.
Para acabar haré mención al trabajo de Dani Rovira como conductor de la gala. Me he reído con algunos de sus chistes, a otros no les he encontrado la gracia y otros, simplemente, no los entendí (como esa canción con Berto Romero). Así que he de confesar que, aunque su actuación no me pareció brillante, tampoco me ha parecido lo peor de esta Gala 30 aniversario.