lunes, 20 de junio de 2016

Buscando a Dory

Que sigan los encuentros”

FICHA TÉCNICA

Año: 22 de Junio 2016
País: Estados Unidos
Duración: 1hora 35minutos
Género: Animación, Comedia
Productora: Walt Disney Studios
Título: Finding Dory








Lo mejor: -Es de principio a fin muy, pero que muy, muy divertida.
Lo peor: -Totalmente lineal, un argumento excesivamente sencillo. 






De nuevo agradecer a Sensacine y Blogos de Oro por poder disfrutar de la secuela más esperada del verano, lo de agradecer a este par de fenómenos ya está resultando más repetitivo que el día de la marmota, y hoy la cosa no va de marmotas, sino de nutrias... y pulpos, peces payasos, ballenas, rayas y un sinfín de vida marina.
Buscando a Dory no es novedosa ni original, copia la formula que tan bien funcionó en Buscando a Nemo, una búsqueda totalmente lineal de enredos constantes mientras se pretende alcanzar un objetivo muy concreto. Y no seré yo el que niegue la sencillez argumental, pero si algo ya funcionó entonces, para que tocarlo. 
La nueva adaptación perderá frescura, pero es lo único que pierde la historia de Dory respecto la del capitán Nemo. 







Es divertida no lo siguiente, de principio a fin, una de esas película que podrías verte del tirón unas siete veces, y es que Dory ya era entonces uno de los personajes más destacados de la compañía del ratón y a diferencia de los monos amarillos sirvientes de Gru, el pleno protagonismo a la pez de memoria disuelta, le sienta realmente bien, y más si le sumamos a personajes de antaño y nuevos delirantes secundarios. Es un hartón de reír, especialmente la parte final que por culpa de encadenar carcajada tras carcajada peligrarán nuestras mandíbulas.
Por cierto, ir tomando conciencia, habrá una tercera entrega para el pulpo Hanks, que ya ha desbancado al pulpo Paul como el octópodo/septópodo más famoso del mundo.


 




Puede que incluir un cortometraje tan genial como Piper, que trata de la educación (tema que Buscando a un pez azul sin memoria tratará de refilón) sea poner un listón demasiado alto, y es que Buscando a Dory pondrá todo el peso de la película en un tema tan trillado como la amistad y la familia, y acabará saturando al espectador repitiendo el mensaje hasta la saciedad. Por suerte, el director sacará punta de los momentos más emocionales de la cinta y no se queda todo en un disco rayado sin sentimientos. 







El final contiene un buen mix de lo que defina a esta ¿saga? de búsquedas marinas, mucho de delirante comedia, mucho de aventura disparatara y una pizca de emocional ternura. Es un muy buen final para una secuela que alcanza las cotas de la primera parte en casi todos los sentidos, un divertimiento sano y fresco.
Buscando a Dory, recuerda lo que fue Buscando a Nemo, una aventura marina de altos nados, con nuevos personajes que nos llegarán a la patata a través de la risa, y una historia sencilla pero entretenida. 



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